Tierra Viva apoya a emprendedores en la comercialización de sus productos
17/10/2011 Deja un comentario
La Fundación Tierra Viva, organización socio-ambiental privada y sin fines de lucro, anunció la creación de la “Red de Distribución de Productos con Historia”, un canal de comercialización y distribución de productos elaborados por emprendedores sociales y particulares de distintas partes de Venezuela, la cual, haciendo el uso de plataformas tecnológicas y tradicionales, promueve los criterios del Comercio Justo. Esta iniciativa ha sido posible gracias al financiamiento de la Fundación Venezuela sin Límites.
“El Comercio Justo está orientado al desarrollo integral, con sustentabilidad económica, social y ambiental, respetando la idiosincrasia de los pueblos, sus culturas, sus tradiciones y los derechos humanos básicos”, explicó Alejandro Luy, Gerente General de Fundación Tierra Viva, quien precisó que el Comercio Justo comenzó formalmente en 1964, cuando se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.
Señaló también que “en nuestro país existen numerosas iniciativas comunitarias productivas, reunidas en asociaciones, cooperativas, y microempresas, que generan fuentes de trabajo principalmente en las comunidades rurales. Asimismo existen muchos emprendimientos que nacen de una iniciativa individual o familiar, y que se convierten en ingresos para una familia, y en la mayoría de las veces, crean empleos para los vecinos y amigos cercanos”.
“Los productos elaborados por estas organizaciones o emprendimientos atienden en muchos casos a principios básicos para el desarrollo sustentable, incluyendo el uso racional de los recursos naturales, la promoción del desarrollo local, y la igualdad de género. De esta manera, estas iniciativas generan un impacto positivo a nivel individual y comunitario que, junto al incremento de los ingresos económicos, conducen a una mejor calidad de vida”, dijo.
Sin embargo, las reglas tradicionales del comercio y el mercadeo limitan el incremento de la producción y afectan los márgenes de ingreso, y por tanto, de ganancia de sus creadores. De esta forma, muchos productos artesanales, de gran calidad, incluyendo tejidos, cesterías, mermeladas, miel, infusiones, café, jabones, confituras, entre otros, están confinados en pequeños ámbitos geográficos, reduciéndose así, de manera negativa, el desarrollo de procesos productivos sustentables.
Una red para el Comercio Justo
Es por esta razón, con el propósito de abrir nuevos canales de distribución, novedosos y acordes con la oferta y la naturaleza de estos productos, Fundación Tierra Viva creó la “Red de Distribución de Productos con Historia”, que es la continuación del proyecto “Comercio justo: Estrategia para el fortalecimiento de iniciativas comunitarias”, iniciado en noviembre del 2008.
La red se basa fundamentalmente en un catálogo digital en línea, que puede consultarse en www.tierraviva.org/catalogo; y en una alianza para el aprovechamiento de la plataforma de venta por Internet de MercadoLibre.com (www.mercadolibre.com.ve). En ambos sitios, más de 40 emprendedores, de todas partes de nuestro país, tienen una vitrina para la exposición y venta de sus productos.
Soliria Menegatti, Gerente de Proyectos Especiales de Fundación Tierra Viva, indicó que “entre las iniciativas beneficiarias se encuentran Ayatawle (artesanía Wayúu, estado Zulia); Phynatura (artesanía Yek’uana, estado Bolívar); Casa Artesanal Boconó (tejidos en telar, estado Trujillo); Cacao´s Cata (derivados de cacao, estado Aragua); Flor de Birongo (chocolate, estado Miranda); Dulzura de Barlovento (mermeladas, estado Miranda); Cooperativa Asafran (artesanía de bambú, estado Yaracuy); y Asociación Muchachos de la Calle (papel artesanal, Distrito Capital)”.
Dichas iniciativas surgen del trabajo de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales dentro del marco de programas orientados a mejorar la calidad de vida principalmente en áreas rurales, poniendo énfasis en el compromiso con la conservación ambiental, el trabajo comunitario, el trato digno a los trabajadores, la solidaridad y la transparencia, y la participación de la mujer.
“El fin último de este proyecto es contribuir a la reducción de la pobreza, proporcionándoles a los beneficiarios de la cooperación herramientas útiles para alcanzar el desarrollo sustentable. Existen en todo el mundo experiencias que demuestran el impacto positivo de los emprendimientos productivos y el microcrédito para la reducción de la pobreza y la mejora de la calidad de vida. La ‘Red de Distribución de Productos con Historia’ quiere ser un modelo de Comercio Justo en Venezuela”, concluyó Soliria Menegatti.